Partidos en intereses.

20/10/17


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Dos reflexiones me dejan el reciente debate de dejar sin financiamiento público a los partidos políticos, que dicho sea de paso resulta oneroso para un país de tercer mundo con necesidades más allá de la reconstrucción de varios estados por los recientes sismos. 

  1.- Ciertamente la competencia electoral en México no ha terminado de consolidar gobiernos eficaces y eficientes en aras de lograr un mejor nivel de vida para los mexicanos. De los partidos no están funcionarios capaces, el excesivo dinero que se les da no se advierte sea bien invertido en la formación y capacitación de cuadros que den respuestas integrales a la cada día más diversa problemática social. Por el contrario, se hace patente la improvisación en cargos públicos y la voracidad en ver la gestión de gobiernos como una fuente inagotable de enriquecimiento. No hay pues, políticos eficientes ni comprometidos en resolver las necesidades del país. 

  2.- Se corre el riesgo, dicen algunos, de que se filtre dinero del crimen organizado y de particulares que impongan candidatos afines a sus intereses o que después de la elección quieran cobrar el favor del financiamiento. El desarrollo de las grandes ciudades del país ha obedecido más a una cuestión de negocios que de una planeación inteligente. Ciudades como la de México, Guadalajara y Monterrey han sufrido de hacinamiento, falta de áreas verdes, vías eficientes de comunicación y ausencia de servicios públicos de calidad, Los desarrolladores siempre se han salido con la suya en detrimento del orden y la calidad de vida de los ciudadanos, mediante la corrupción con los gobiernos en turno, desde hace más de 30 años. Del crimen organizado mismo caso.  

¿Vale la pena, aparte de lo que se pierde con los gobiernos, seguir tirando dinero público con los partidos políticos? Considero que no, se debe realizar una reforma que permita disminuir drásticamente los recursos que se les otorgan y que se fondeen con cuotas de sus militantes y simpatizantes mayormente. Hay que cuidar mejor el dinero de todos y dejar de gastar en aquello que no ha dado los resultados esperados.  

Politólogo Alfonso García Sevilla

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