Políticos y anti-corrupción.

29/08/17


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Reproduzco textualmente parte de la exposición de motivos que hizo en 1982 el presidente Miguel de la Madrid al presentar su iniciativa encaminada al combate a la corrupción y donde destaca "Para prevenir y sancionar con efectividad la corrupción no bastan leyes idóneas. Además, son necesarios una voluntad política forme y una administración eficaz. 

Es una realidad la voluntad política inconmovible del pueblo de México y del gobierno que se ha dado por erradicar lo que corrompe los fundamentos de su convivencia social. La administración eficaz de esa voluntad se constituirá rápidamente, aunque limitada por el tiempo necesario para llenar los vacíos existentes. Pero si las leyes e instituciones que se da el pueblo no reflejan esa voluntad política, y no abren el camino para esa eficacia administrativa, la voluntad será derrotada y el camino estará cerrado.

Las leyes vigentes han sido desbordadas por la realidad y ya no ofrecen bases sólidas para prevenir y sancionar la corrupción que la conciencia nacional exige erradicar. Si la renovación moral de la sociedad que ordena el pueblo de México ha de cumplirse, hay que empezar renovando las leyes e instituciones que tutelan la realización de nuestros valores nacionales."   

El año pasado, los legisladores federales panistas presentan una nueva iniciativa tendiente a lo mismo, combatir la corrupción y cito también textualmente parte de su proemio "Este lacerante mal emana de un sistema político y económico que se aprovecha de la fragmentación y dispersión de los órganos reguladores y de supervisión, que si bien, están facultados para garantizar la transparencia y el correcto ejercicio de los recursos públicos, en la práctica, la falta de claridad en los mandatos presupuestales, facultades dispersas entre poderes y los distintos órdenes de gobierno, alimentan la cultura de la corrupción, promovida, a nivel institucional, por un sistema que se encuentra dividido y en un estado caótico, con amplias lagunas jurídicas en la regulación de actos de corrupción tanto de servidores públicos como de particulares, haciendo del sistema de procuración de justicia, existente para el caso, algo completamente ineficaz en la disuasión e investigación de dichos actos. Necesitamos un nuevo diseño institucional que desarrolle la rendición de cuentas en todos los órdenes de gobierno y que implemente un sistema que active mecanismos de prevención, control externo e investigación, y sanción, que generen una rendición de cuentas horizontal, en el cual el poder se disperse y no exista un monopolio legal de ninguna institución." 
 

Casi 35 años después de la primera gran reforma tendiente a combatir el mayor cáncer que enfrenta la sociedad mexicana y que dio magros resultados hoy asistimos a una versión recargada, que por las dudas que ha generado temo de los mismos resultados que la delamadridista. La clase política no ha entendido o no lo quiere hacer, que el combate a la corrupción inicia desde la designación de perfiles idóneos para el desempeño de la gestión pública, el buen uso de los recursos de todos, la transparencia y agilidad en los trámites, la sanción puntual a quien acepte, ofrezca o pida sobornos, a quienes desvíen dinero para fines políticos, a aquellos que compren a sobre precio y se hagan omisos ante la mala calidad de las obras, a quienes creen empresas para favorecerse en las licitaciones públicas y un largo etcétera.  
 

La lucha contra la corrupción pasa por la voluntad de los políticos para sancionar actos ya previstos en nuestras leyes, no a través de la creación de más burocracia, gastar más dinero en un país con tantas carencias en vez de cumplir y hacer cumplir las leyes es una muestra de que la clase política rehúye sus obligaciones sustantivas. Casos para sancionar hay a borbotones contrarias a las ganas de castigarlas. 

Ante ello solo me resta compartir la frase célebre del Emperador romano Tácito quien señaló: "Cuanto más corrupto es el Estado más leyes tiene" y hoy yo agregaría "Y más instituciones para combatirla."  

Politólogo Alfonso García Sevilla

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