IGNORANCIA VIOLENTA

15/05/17


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Ignorancia violenta. 

 
Escalofriantes resultan las cifras proporcionadas en el reciente estudio elaborado en México por el Instituto para la Economía y la Paz, donde señala que a los mexicanos en promedio la violencia nos cuesta $25, 130 y equivale al 18% del Producto Interno Bruto del país, algo así como 3.07 billones de pesos.   

Asimismo, detalla que los homicidios aumentaron un 18%, aunado a la facilidad de la población para acceder a armas de fuego, los altos niveles de impunidad y corrupción en la administración de justicia y la desorganización de los ámbitos de gobierno en materia de seguridad pública, crean un caldo de cultivo inmejorable para consolidar la violencia en nuestro país. 

No es de extrañarse que esto esté ocurriendo ya que somos una sociedad adolescente, reactiva y caprichosa, ignorante de nuestros derechos y obligaciones, carentes de conciencia colectiva y compromiso social. 

No es difícil llegar al origen que ha propiciado el caos que hoy nos aqueja como sociedad y que todos los estudios de organismos internacionales y locales nos ubican en los primeros lugares de corrupción, impunidad y violencia, hay uno en particular que dilucida esta génesis: en 206 años que tenemos como "nación independiente" no hemos logrado superar la barrera de la educación básica, esto es, en promedio el mexicano apenas termina la secundaria.  

La falta de una educación integral ha permitido que la corrupción se encuentre enraizada en el ADN de los mexicanos como un componente intrínseco de nuestra cultura, misma que alaba a quien violenta las normas y denosta a quien las cumple. 

De esta misma manera, y perversamente, se ha ido filtrando como la humedad la violencia, que lejos de asustarnos y ocuparnos en combatirla, la empezamos a ver como algo normal, cotidiano y parte de nuestra cultura, permeada de manera impresionante por el narco, el machismo, la apología del delito y apoyada por un portentoso aparato publicitario.  

La escalada de violencia inicia en casa, donde los mexicanos hemos también elevado los índices de maltrato y abuso a mujeres y niños, lo que es el inminente reflejo de la violencia que como sociedad no hemos sido capaces de erradicar y que a las autoridades de todos los ámbitos de gobierno no han podido o no han querido enfrentar. Las causas las conocemos el problema es que los correctivos no llegan y la problemática aumenta. 

Así pues, no esperemos que de la noche a la mañana podamos vivir en paz mientras no se atienda de forma integral la deserción escolar y la calidad educativa, porque una sociedad educada es una sociedad próspera y pacífica, tal como lo demuestran países como Canadá, Finlandia, Nueva Zelanda y Australia. ¿Y nosotros podremos algún día lograrlo? ¿Usted qué opina? 

Politólogo Alfonso García Sevilla

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