OSCURANTISMO EN LA MODERNIDAD

29/04/20


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Por: Alfonso García Sevilla

Hay muchas lecciones que nos está dejando la emergencia sanitaria por el Coronavirus, empezando porque ha exhibido a una sociedad cada vez más adolescente, donde los creeres rebasan impresionantemente a los saberes y la necesidad de conocer de primera mano información objetiva, científica y seria, que genere la conciencia del nivel de gravedad al que nos enfrentamos.

La polaridad se sigue viviendo en el escenario político confrontando a la sociedad en dos bandos, los amlovers y sus detractores, los buenos y los malos, los chairos y los fifís, los honestos y los corruptos, el pueblo bueno contra la mafia del poder, etc. Todo esto bajo la ausencia de un liderazgo que, en plena crisis, sea capaz de unificar a todos los mexicanos y con una figura presidencial a la que solo le importa conservar la popularidad de sus incondicionales.

Asimismo, en los estados los gobernantes discrepan con la federación, en medio de la crisis de la pandemia, juegan a las vencidas políticas e incluso amagan con abandonar el pacto federal, ante la ausencia de recursos que alegan, no se les hace llegar para fortalecer al sector salud local. No hay capacidad de dialogo y negociación ante la amenaza a la salud de los mexicanos.

Nos ha demostrado una sociedad de pensamiento oscurantista, que agrede desde orinar a trabajadores de la salud, hasta la agresión física a través de golpes o arrojarles productos químicos al cuerpo por la creencia de que son un foco de infección del Conavid-19, pero al mismo tiempo desecha en la vía pública guantes y cubrebocas, donde abarrotaron las salidas de destinos turísticos y mercados del mar los días santos y no obedecen al cien las medidas dictadas por la autoridad con el argumento de que es un mito, un invento del gobierno o mil teorías de la conspiración.

También ha mostrado una clase alta empresarial voraz, a la que poco le importa que sus giros sean “no esenciales” y por la ley de sus pistolas los mantengan abiertos y obliguen a sus empleados a acudir a laborar, con el alto riesgo de contagio existente.

Mientras existe una población que vive al día y que tiene que tomar el riesgo de salir a trabajar y exponerse al contagio, la cual ha pasado de noche a los políticos, me pregunto ¿Realmente es más caro garantizarles el sustento que las funestas consecuencias económicas, políticas y sociales de exponer a la quiebra el precario sistema de salud que tenemos?  

Estos botones de muestra solo dejan ver que seguimos siendo un México bárbaro con la enorme necesidad de reforzar la educación en todos los niveles, en aras de consolidar una sociedad más crítica y tolerante…misma que hemos sido incapaces de lograr desde el nacimiento de este país, hace ya más de 200 años.


Alfonso García Sevilla
Politólogo, profesor universitario y miembro del Claustro Académico del ITEI

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