AHORA VAMOS POR EL 10

11/03/20


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Por: Alfonso García Sevilla

No es la primera vez que escribo acerca de los motivos de una marcha, no es la primera vez que me duele escribir que en nuestro país el ser mujer es un riesgo mayúsculo por las violencias que en ellas se ejercen, en todos los espacios donde tienen presencia, desde el hogar, escuelas, parques, empleo, y un largo etcétera.

Los gritos y las demandas de ayer tienen eco en el silencio de hoy, 9 de marzo. Es impresionante lo que sería cualquier espacio sin las mujeres y con ello se hace necesaria la acción; ellas pasaron de las palabras a los hechos, ahora los hechos deben consolidar acciones tendientes a erradicar todo tipo de violencia

Nos urge que pongamos un “hasta aquí”, valoremos su ausencia, es hora de que, sociedad y gobierno, iniciemos un proceso que permita eliminar el miedo, no solo de las mujeres, sino de todos los que aquí vivimos, aceptémoslo, nuestro país muestra un avanzado estado de descomposición y es la violencia contra las mujeres la que lo mide.

No quiero volver a leer una publicación de mi hija en redes donde exprese un temor, quiero que los episodios de violencia que ha vivido cercano en escuela y lugares públicos, sean solo malos recuerdos de cosas que no regresarán.  Les comparto su sentir ante el ambiente que priva en su entorno y con sus amistades:

“Papá, si un día desaparezco búscame en las estrellas, y grita, lucha y berrea, porque así como yo ya no estoy muchas ya no están.

Diles a mis primas que luché por ellas, que quiero que salgan a jugar tranquilas, que cuando crezcan por lo único que se preocupen sea por escoger el outfit más bonito y no por si volverán o no a casa.

Papá, si un día desaparezco quiero que sepas que no me fui sin dar pelea...que busques la justicia que muchas aún no encuentran

Papá...quémalo todo el día que no esté, que mi espíritu revolucionario siempre estará a tu lado, así como el de todos los padres que ahora marchan porque sus hijas ya no pueden marchar

Papá...tengo miedo, no quiero desaparecer, no quiero ser violada, no quiero morir solo por ser mujer.”

Que el legado del 9 se refleje en el 10, que lleguemos a ser una sociedad de diez  ¡No más violencia en las calles, en los hogares, en las escuelas! De nosotros depende lograrlo y ahora presionar a las autoridades a que hagan su trabajo. Ellas ya gritaron con su ausencia, ahora nos toca garantizar su presencia.


Alfonso García Sevilla
agsevilla@hotmail.com

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