Me Too ¿la caza de brujas del siglo XXI?

02/04/19


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Por: Víctor Pérez

Me Too es un movimiento nacido en Estados Unidos, donde se denuncia acoso y abuso sexual por parte de hombres con posiciones de poder, dentro de los medios de Hollywood, este movimiento se fue extendiendo por cine, televisión, política y demás lugares en los cual se fue visibilizando, tiempo después en distintos países.

En Latinoamérica llega bajo la frase “yo si te creo”, donde el movimiento tiene el mismo fin, visibilizar y dar voz a quien ha sufrido abusos sexuales o algún tipo de acoso dentro de medios, política, escuelas y todo tipo de lugares donde pueda haber sucedido un abuso.

Las redes sociales fungen como plataforma para llevar a cabo la exposición del caso, donde la mujer que ha vivido algún abuso sube en forma narrativa los hechos y acusaciones, en ocasiones sin omitir el nombre y exponiendo a quien fue el abusador ante el juicio social.

Esta exposición convoca a quien comparte, reacciona y comenta estas narrativas, que ante la historia y la impotencia que causa la impunidad en la mayoría de los casos, el público se encargara de ser juez y verdugo, donde se busca al acusado en sus redes y se le señala y agrede, a él, a su familia y a quien se cercano a esta persona.

Es un problema enorme el abuso sexual y el acoso en todas las áreas en las que hay convivencia social, en el día a día, sin embargo nos encontramos que este movimiento y su uso conlleva una gran responsabilidad y poder, puesto que se convierte en un palabra contra palabra, donde solo se cuenta con una narrativa y en su mayoría de casos no se muestran pruebas, por ende se olvida de la presunción de inocencia de la contraparte. El contar con solo la versión de una parte y sin pruebas, nos limita a solo ver la versión de una parte, sin embargo en la mayoría de los casos se manifiesta un odio y ataque a la parte acusada, sin siquiera dar oportunidad de escuchar la versión de este, lo que convierte a este tipo de dinámicas en una moderna caza de brujas.

Hay personas que buscan causar daño a otras de cualquier forma, y teniendo un arma tan fácil de usar, como el escribir una historia y apuntar con el dedo a quien queremos hacer daño, y al solo subir tal texto arruinar la vida de alguna persona, con los ataques y señalamientos.

Hace poco Emily Lindin columnista de Teen Vogue publicaba en sus redes sociales “en realidad no me preocupa que hombres inocentes pierdan sus trabajos por falsas denuncias de agresión o abuso sexual. Lo siento si en el proceso algún hombre inocente tienen que encajar el golpe en el proceso de desmontar el patriarcado, es un precio que estoy absolutamente dispuesta a pagar” denuncias de agresión o abuso sexual. Lo siento si en el proceso algún hombre inocente tienen que encajar el golpe en el proceso de desmontar el patriarcado, es un precio que estoy absolutamente dispuesta a pagar”. Manejarnos bajo esta idea haría que todos estemos expuestos a una acusación sin derecho a defensa.

Morgan Freeman fue acusado falsamente de acoso, miembros de Wall street están apartándose de las mujeres por temor a sufrir acusaciones falsas o extorsiones, un artículo de Bloomberg, menciona el cómo las empresas están prescindiendo de mujeres en sus plantillas por miedo a tener problemas de esta índole, así como evitar a mujeres en reuniones o la hora de la comida.

Hace poco veía en redes sociales dos videos, uno en el que una mujer golpea el carro de un hombre este baja para hablar al seguro y ella por quererse ir y no llegar tarde al trabajo empieza a gritar que estaba siendo golpeada, en otro una mujer quería pasar con su carro y un hombre por una obra no lo permitía al bajarse le dice que se quite o lo acusaría de que la había tocado, algunas mujeres intentan usar la atención y credibilidad que se le esta dando para hacer solo daño, aquí es cuando nos encontramos un problema, por que esta dañando a alguien inocente

Algunos meses atrás en el centro universitario de ciencias sociales y humanidades de la universidad de Guadalajara se expuso en tendederos relatos en hojas de papel donde las alumnas habían sufrido acoso o abuso por parte de maestros y alumnos, a lo que es bien conocido que es un hecho que pasa a diario, donde maestros aprovechan su posicionamiento de poder para tener relaciones con alumnas o acosarlas, pero por otro lado algunas alumnas usaron esta exposición para vengarse de maestros por calificaciones u otros motivos, en un video grabado en la universidad, un maestro cuestionaba la credibilidad de esto.

El que alguna mujeres usen estas dinámicas por venganza o cualquier otro motivo, pero bajo una mentira, no solo afectara al hombre acusado, sino, a las mismas mujeres que si estén sufriendo un verdadero caso de abuso o acoso sexual.

Es bueno poner sobre la mesa los casos de abuso sexual, sin embargo el uso de las dinámicas para hacerlo debe ser responsable y visto de forma objetiva por el lector, tener juicio y criterio al leer cualquier tipo de acusación. No convirtamos esto en una caza de brujas en un elemento para venganza o extorción, no quitemos la voz a quien de verdad la necesita.

Víctor Pérez

www.naimedia.com.mx

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