Común y corriente

16/11/19


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Por: Fabricio Farfán

Resulta que ahora
todos somos unos ofendidos.
Todo es desacreditable,
todo.
Porque la moda
es ser moralmente superior,
o por lo menos dar esa impresión.
A mí no me cabe en la cabeza
tanta doble moral;
¿no nos damos cuenta
del placer que nos causa
sensurar al otro
con esta agresividad tan exquisita?
¡Pero cuánto se disfruta evidenciar la ignorancia ajena!
Y mientras más la señalamos,
más ventajosa nos parece
nuestra posición intelectual sobre la del otro.
Soy superior a ti, porque mi pensamiento es más evolucionado,
y tu eres retrógrada y necio.
Y entonces esta mal ser retrograda y necio,
y es válido decir que me ofenden sus convicciones y costumbres,
sus señalamientos y juicios,
pero aquí todos somos jueces no invitados,
y también criminales.
Quien pretende ser mejor que el otro,
no ayuda como quien que quiere que el otro mejore.
¡Aplaudo el esfuerzo de éstas últimas personas!
Sin embargo,
¡que vergüenza eso de repetir ideas
que no son propias!
No hay discernimiento,
sólo una lógica de seguir un ideal,
porque los intelectuales así piensan.
Le han quitado la gracia al radicalismo,
y al igual que estas líneas, lo volvieron tan vulgar,
común y corriente.


Fabricio Farfán
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