El Fobaproa: un asunto jurídicamente vivo.

25/02/19


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Por  Dr. Luis Arturo Jiménez Castillo

Durante la conferencia mañanera del pasado 20 de febrero, el presidente López Obrador
presentó un catálogo de delitos por los que pretende que sean enjuiciados los
expresidentes Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto: “Cuando se haga la consulta,
que el ciudadano diga: sí queremos enjuiciar a Salinas. ¿Por qué? Porque entregó
empresas públicas a particulares y a sus allegados. Queremos enjuiciar a Zedillo, porque
convirtió las deudas privadas de unos cuantos, en deuda pública, con el Fobaproa (Fondo
bancario de protección al ahorro)”.

Más allá de las posibilidades reales de enjuiciar a los expresidentes, hay un punto
estrictamente jurídico que sí sería procedente: demandar la nulidad absoluta de la deuda
que generó la conversión de los pasivos del rescate bancario en deuda pública, y solicitar
su devolución a las arcas nacionales.

La “nulidad absoluta” es una figura jurídica imprescriptible -el derecho a demandar la
nulidad no se pierde por el paso del tiempo-, inconvalidable -no hay forma de subsanar los
vicios que generan la nulidad- y la puede hacer valer cualquier interesado.


Dejo aquí algunos datos desactualizados sobre el mal llamado “rescate bancario” -son del
2006, año en que me titulé de la Maestría, precisamente con una tesis que analizó la
nulidad absoluta a que hago referencia-.

1. El Fobaproa no era el instrumento idóneo para hacer frente a una crisis sistémica, su
uso fue improvisado e ilegal;

2. Las autoridades mexicanas a través del "Programa de Capitalización y Compra de
Cartera" permitieron que los bancos enviaran al Fobaproa miles de millones de pesos en
CRÉDITOS "CHATARRA" y violando el artículo 122 de la Ley de Instituciones de Crédito,
el artículo 73 fracción VIII de la Constitución y la Ley General de Deuda Pública, el
Fobaproa suscribió los "pagarés Fobaproa", mediante los cuales se endeudó ilegalmente
al Estado mexicano;

3. En diciembre de 1998, finalmente los pasivos del Fobaproa se convirtieron de facto en
deuda pública, a través del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB por sus
siglas);

4. Es FALSO que el dinero de los ahorradores estuviera alguna vez en riesgo, porque la
mayoría del dinero depositado en los bancos se encontraba respaldado con papel
gubernamental;

5. Se benefició únicamente al 0.3% de los ahorradores, es decir el 99.97% NO FUERON
"RESCATADOS" por el Fobaproa. Ese 0.3% (41,000 cuentas) concentraba casi el 57%
del dinero depositado en los bancos, con un saldo promedio por cuenta de más de 8
millones de pesos;

6. En aquel entonces, 9 de cada 10 cuentas tenían un saldo menor a los 10 mil pesos.
Salvar de verdad a los ahorradores, hubiera costado sólo 56,025 millones de pesos

(equivalente al 4% de la deuda actual) y no 1 billón 320 mil millones de pesos (monto
actualizado al domingo 28 de mayo de 2006);

7. Un billón significa un millón de millones y según explicó Carl Sagan, si contáramos
desde cero hasta un billón a la velocidad de un número por segundo sin detenernos
jamás, tardaríamos 32,000 AÑOS en terminar. Quiere decir que si en lugar de contar
pusiéramos un peso por segundo tardaríamos 32,000 años en reunir el billón de
pesos...pero aún nos faltarían 320,000 millones por cubrir, si es que la deuda no se
incrementara nunca más, lo cual es imposible. Por cierto, 32,000 años es más tiempo de
lo que ha existido la especie humana.

Ojalá que algún día las condiciones políticas permitan que el Estado mexicano recupere
los billones de pesos que se han entregado ilícitamente a los accionistas de los bancos
beneficiados. Pero para que eso se dé aún nos falta desmontar el aparato neoliberal que
ha dominado a nuestro país desde la década de 1980 e instaurar con éxito, un nuevo
modelo nacional.

Quizá no lo veamos, pero por lo menos, la oportunidad de reclamar la nulidad absoluta de
la deuda generada por el Fobaproa, siempre permanecerá latente.


opinion.estadodederecho@gmail.com
Mesa de Diálogo miércoles 7:00 pm
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